Historia de la Constancia

pintura final 

La Sociedad de Beneficencia Española nació, como Institución Benéfica, el 9 de octubre de 1842.

Fundada por Don Francisco Preto y Neto (primer Cónsul General de España en México) para socorrer a los españoles "verdaderamente necesitados" -dicen sus Estatutos-, se vio enseguida en la necesidad de asistir y atender también a enfermos; pero no contando con un hospital propio, tuvo que recurrir a los ya establecidos en la capital, siendo el primero en recibir enfermos de la recién fundada Sociedad, el Hospital de San Juan de Dios, conocido entonces como "Los Juaninos", donde hoy se encuentra el Museo Franz Mayer, meses después el Hospital de Jesús le ofreció también sus servicios.

En 1860, a 18 años de ser fundada, la Directiva alquila una sala con 6 camas en el Hospital de San Pablo, luego llamado Hospital Juárez, a la que, desde luego, la bautizaron como "Sala Española". Unos años después consiguen en el mismo establecimiento una sala mayor en la que instalan 15 camas, hasta que en 1873 se trasladan al Hospital de San Cosme, atendido por Hermanas de la Caridad, francesas, que habían venido a México a establecer ese centro hospitalario en las calles de San Cosme.

Era, aunque alquilado, el embrión de lo que después tendría la Beneficencia Española. Pero la Sociedad de Beneficencia Francesa, Belga y Suiza, que ocupaba la mayor parte de aquel hospital, pide a la Española, en 1877, que abandone su "Sala", dándole un plazo perentorio para salir de allí.

La Directiva busca inmediatamente un "lugar donde vivir" y encuentra una vieja casona en las calles de Niño Perdido No. 17, muy cerca de salto del agua y de la garita del mismo nombre. La compran en $3,500.00 pesos y allí establecen su primer hospital propio, al que le ponen el nombre de "Casa de Salud Asilo Español".

La necesidad de tener más espacio para crear salas de especialidades, servicios y demás dependencias, los llevó a ir adquiriendo solares y casas vecinas, incluyendo la garita, donde estaba el "Fielato" (oficina a la entrada de las poblaciones, dependiente de las autoridades municipales, en la cual se pagaba un impuesto por la entrada de mercadería). Allí nace, aunque con otro nombre, pero con la misma misión, el Sanatorio Español, cambiándole de Sanatorio por Hospital, en 1942.

La Colonia Española, por fusión de sangre con la sociedad mexicana, aumentaba de manera considerable, ya que la esposa y los hijos mexicanos de los españoles gozaban de los mismos derechos que el jefe de familia. Por tanto, era preciso contar con todos los adelantos que la Ciencia y la Tecnología moderna que iban ofreciendo en su avance.

Habían comprado en la colonia Condesa un terreno enmarcado entre las calles de Michoacán, Mazatlán y Ejercito Nacional, hoy Patriotismo, donde se encuentra el edificio del Comercio Exterior. Pero la entonces Municipalidad de Tacubaya carecía del elemento más vital para un hospital: el agua, así que no pudiendo edificar lo que querían, fueron vendiendo el terreno por lotes, lo mismo que sucedió con otro terreno que habían comprado en Mixcoac, parte de lo que ahora es la colonia Merced Gómez, que así se llamaba el propietario de aquellas tierras.

Les urgía tener un terreno y miran hacia la Hacienda de los Morales, en la que pretenden adquirir unos miles de metros cuadrados en la zona de la mencionada hacienda colindante con la Calzada Melchor Ocampo, pero tampoco lograron su propósito porque aquella zona ya estaba marcada para hacer la primera sección de la colonia Anzures.

Reciben entonces –estaban ya en 1923- una oferta de venta de 200,000 metros cuadrados, de la "Chapultepec Heights Co.", ubicado en la colonia del Bosque, oferta que fue aceptada, y unos meses después, 12 de octubre de 1924, se colocó la primera piedra del nuevo Sanatorio Español, y el 6 de agosto de 1932 se llevó a cabo la inauguración ya con los enfermos y asilados trasladados de Niño Perdido.

Cada Presidente, desde su fundador al actual, D. Daniel Suárez Rodríguez, fue poniendo, no ya el clásico "granito de arena", sino todo su "arenal" de esfuerzo, talento y tenacidad, para llegar a ser, hoy por hoy, el mejor Hospital de México, y lo prueba la Certificación otorgada por el Consejo General de Salubridad. Pero también lo acreditan el servicio y la atención que ofrece al paciente, la calidad tecnológica de sus equipos,  del instrumental  quirúrgico, del cuerpo facultativo, enfermería, la diversidad de especialidades que trata y muchas otras excelencias que hacen del Hospital Español no sólo un lugar de atención médica y una Beneficencia para jubilados españoles y sus descendientes, sino también por las magnificas instalaciones en las que priva la más moderna tecnología en todos los aspectos, del clínico al del funcionamiento de cuanto supone el nervio y el corazón del Hospital, para dar servicio permanente a los diferentes departamentos, como son la Unidad de Terapia Intensiva " Dr. Alberto Villazón", la Unidad de Cuidados Cardiovasculares Especiales " Dr. Enrique Páras Chavero" y la de Hemodiálisis, por citar sólo tres de los muchos servicios que presta.

El Hospital Español no sólo cuenta con lo señalado sino también tiene el "Centro de Enseñanza e Investigación Dr. Ángel Matute Vidal", con 6 aulas, dotadas con la más alta tecnología para participar en teleconferencias con cualquier parte del mundo. 

Pero además de lo que un hospital ha de tener, equipo, aparatos, médicos, enfermeras, practicantes, residentes (el Español tiene 174), cuenta también con 8 residencias para ancianos jubilados, cuya población está formada por un 85% de mexicanos, esposa e hijos de españoles; una agencia de viajes, otra de seguros, farmacia, un banco, dos florerías, una tienda de ropa para bebé, dulcería con venta de libros y revistas, cajeros automáticos, una capilla, oficina del Registro Civil en el Pabellón Mundet de Maternidad, facilitando así a los padres el salir con sus hijos registrados civilmente como ciudadanos y cristianamente bautizados; espléndidas áreas verdes, jardines, arbolado, andadores cubiertos permitiendo trasladarse desde la Policlínica a la Sala 11 y a la Torre de Consultorios bajo techo en los días de lluvia, tres restaurantes, etc, etc...

Pero la política de la Directiva era, y continua siendo, crecer y crecer y así, por ese empeño, el 22 de enero del 2004 se inauguró "El Hospitalito", un galardón más a los ya ganados a través de la larga historia de la Beneficencia, podemos decir con seguridad que hoy la Pediatría tiene ya un hogar: "El Hospitalito"

Y aun faltaba más: la construcción de un Centro Médico en que se fusionara un gran centro de congresos y asambleas, tan necesario en este tipo de instituciones, como un cómodo y funcional auditorio, locales comerciales, amplios estacionamientos, un salón en el que los congresistas y convencionistas pudieran organizar reuniones, banquetes y otros actos sociales, todo eso, y más, se ha conseguido inaugurar el 11 de octubre del 2006, el impresionante "Complejo Médico Antonino Fernández Rodríguez", con diez pisos de consultorios médicos y en cuyo vestíbulo hay también una sucursal bancaria, y el no menos imponente "Centro de Convenciones Cinia González Diez" con elegante y amplio mezannine, un auditorio para 508 personas, cafetería y estacionamiento para 1012 coches.

Con estas obras el Hospital Español adquiere una privilegiada posición en el ramo. Es el resultado de la perseverancia, del empeño en ser mejor. Decía Espengler que "quien no tiene valor de ser martillo tiene que resignarse a ser yunque", y las autoridades de la Beneficencia Española eligieron ser martillo.

Todo eso y más tiene el Hospital Español para que, tanto el enfermo como el visitante, el pensionista como los médicos, trabajadores y demás personal laborante, tengan la sensación de encontrarse en un pueblo de 33 edificios al que sólo le hace falta el zócalo y un kiosco para serlo de verdad.